Jarabe DaVinci Gourmet Blue Raspberry: ¿vale la pena pedirlo?

En resumen:

Un jarabe clásico gringo para soda y limonadas, con un sabor azul-frambuesa intenso que no imita a ninguna fruta real: es más bien "un dulce en versión líquida". En dede.sh podés ver el precio final puesto en tu país (producto + envío + impuestos de importación, todo en un solo número), y solo tiene sentido pedirlo si armás soda casera, cócteles para una fiesta infantil o llevás una cafetería chica que quiere replicar el sabor exacto de las cafeterías estadounidenses.

¿Te acordás de esa bebida azul eléctrico que siempre aparecía en los cumpleaños infantiles de las películas gringas? Bueno, es justo eso. DaVinci Gourmet Classic Blue Raspberry no representa ninguna fruta en particular: representa una sensación, algo así como "verano, soda, música pop de fondo". Y es un sabor honesto en ese sentido, porque la frambuesa azul no existe en la naturaleza —los fabricantes simplemente inventaron un sabor que terminó asociado a ese color en toda la industria alimentaria de Estados Unidos.

Vamos a lo importante primero: si esperás algo parecido a un jarabe de frambuesa normal, olvidalo. Acá la química del sabor es otra: dulce, medio a caramelo, con una nota que recuerda al chicle y a una gaseosa azul al mismo tiempo. A algunos les encanta de entrada, a otros les parece demasiado artificial. Yo lo definiría así: es el sabor de un mood, no de una fruta, y hay que probarlo con esa expectativa.

Para qué lo compra realmente la gente

En Estados Unidos este jarabe es el caballo de batalla de las cafeterías y los bares de soda ("soda fountains"). Para quienes no tenemos ese tipo de local en nuestros países, suele servir para tres cosas. Primero, soda casera: le agregás un par de cucharadas a agua con gas o a un sifón y en un minuto tenés una limonada de color sin colorantes artificiales de sobrecito. Segundo, cócteles —no necesariamente con alcohol—: el clásico "Shirley Temple" con un toque azul arrasa en cumpleaños infantiles, porque visualmente siempre gana. Tercero, una cafetería o pastelería chica que quiere replicar tal cual un menú estadounidense: si tenés en la carta un "Blue Raspberry Italian Soda", el ingrediente es exactamente este, y reemplazarlo por algo local te va a cambiar el sabor en la taza.

Comparado con lo que se consigue en la región —los jarabes Monin o Torani también se venden acá y también tienen su línea azul—, la diferencia está más en matices de dulzor y densidad que en el concepto en sí. DaVinci suele ser algo menos denso y menos "empalagoso" en boca que Monin, así que para soda cae más liviano y no deja ese regustillo pegajoso. Si ya trabajás con Monin y tenés todo calibrado con él, no tiene mucho sentido cambiar de proveedor por un solo sabor. Pero si estás recién empezando y viendo con qué arrancar, DaVinci es una opción perfectamente válida, y encima suele salir más barato.

Lo que molesta

La botella de 25.4 onzas (poco más de 750 ml) es el formato estándar de restaurante, y la tapa dosificadora se vende aparte: no viene incluida. Si pensás usarla en casa sin ese accesorio, vas a tener que servir a ojo o comprar la bomba dosificadora por separado; conviene saberlo antes, porque sin ella medir la cantidad exacta para un vaso de limonada es bastante incómodo.

Segundo tema: el color. Es tan intenso que, en contacto con ropa blanca o una mesada clara, deja manchas que no salen a la primera. Si vas a servirlo en una fiesta con chicos, andá con cuidado o tené a mano un paño húmedo.

Y tercero, ya no sobre el producto sino sobre la logística: el jarabe pesa (botella de vidrio con líquido), así que el envío desde Estados Unidos siempre va a ser un rubro considerable frente al precio del producto en sí. Pedir una sola botella para probar no es muy eficiente en términos económicos; tiene mucho más sentido pedir varios sabores juntos en un mismo pedido para repartir el costo del envío entre todos.

Veredicto

La botella en el depósito estadounidense no es cara en sí misma —el tema siempre es el envío. En dede.sh podés revisar el precio final de DaVinci Gourmet Blue Raspberry si ya estás pidiendo algo desde Estados Unidos y podés sumar la botella al mismo paquete, o si tenés una cafetería y necesitás justo ese catálogo de sabores estadounidense. Para un experimento único en casa, mejor probá primero algo parecido en un supermercado local o fijate en Monin, que se consigue más fácil en la región, y recién después decidí si vale la pena importarlo.

No lo recomendaría a quien busca un producto "natural": acá el saborizante y el colorante son abiertamente artificiales, y no se esconde en ningún momento. Si para vos es un tema de principios que el sabor tenga un origen limpio, esta no es tu botella.

Preguntas frecuentes

¿La frambuesa azul tiene sabor real a alguna fruta?

No, y está bien que así sea. Blue Raspberry es un sabor inventado en Estados Unidos que nunca estuvo ligado a una fruta concreta. Pensalo como una marca de sabor aparte, no como "frambuesa, pero azul".

¿DaVinci o Monin: cuál conviene para soda casera?

Para soda, DaVinci es un poco más liviano y menos pegajoso, así que personalmente lo prefiero en bebidas con agua con gas. Monin es más denso y gana en repostería y cremas, donde hace falta una textura espesa. Si solo hacés bebidas, andá con DaVinci.

¿Alcanza una sola botella para una fiesta chica?

Con 750 ml salen entre 30 y 40 porciones de limonada, según qué tan intenso quieras el color y el sabor. Para una reunión familiar de 15 a 20 personas, sobra.

¿Hace falta una bomba dosificadora especial?

No es obligatoria, pero es cómoda. Sin ella vas a tener que servir a ojo directo de la botella o con una cuchara medidora, algo poco práctico con un jarabe espeso y propenso a manchar la mesa.