ELEGOO PETG negro 1.75mm: reseña y si vale la pena comprarlo
El ELEGOO PETG Black 1.75mm es un filamento confiable, sin sorpresas, para quien ya se cansó de la fragilidad del PLA. Imprime de forma estable, aguanta golpes y humedad mucho mejor, se estira un poco más de la cuenta en stringing, pero por su precio es una compra segura, no una lotería.
Hubo un momento en que el tercer soporte para audífonos que imprimí en PLA se partió al caer de un mueble de apenas cuarenta centímetros. No se rompió en pedazos: se quebró como una tableta de chocolate. Ahí caí en cuenta: para piezas que de verdad tienen que aguantar algo —soportes, tapas de cajas, partes que quedan al sol— el PLA simplemente no es el material. Hace falta algo más resistente y menos quebradizo. Y ahí entra el PETG.
Qué es este filamento y por qué no PLA
El PETG es de la misma familia con la que se hacen botellas de bebidas, solo que ajustada para impresión 3D. Es más flexible que el PLA, aguanta muchísimo mejor el calor (una cocina en verano no le hace ni cosquillas, a diferencia de algunas piezas en PLA que empiezan a "derretirse" apenas a 50°C) y, sobre todo, no es tan frágil. Si se te cae una pieza, se dobla o se raya, pero no se parte en dos.
El ELEGOO PETG Black es un rollo básico de 1 kg, negro, mate, sin adornos. No tiene nada de exótico, y honestamente eso es un punto a favor: si estás comprando PETG en 2026, lo que quieres es previsibilidad, no sorpresas.
Cómo imprime en la práctica
La primera impresión es buena: el rollo viene bien enrollado, sin esos "nidos de pájaro" internos que a veces aparecen incluso en marcas conocidas y te arruinan los primeros dos metros de impresión antes de que siquiera entiendas qué está pasando. El filamento llega relativamente seco de fábrica y absorbe humedad más lento que el PLA, pero ojo: el PETG es higroscópico, y si dejas el rollo un mes destapado en un balcón en invierno, la impresión empieza a "escupir" y a chisporrotear.
La temperatura del extrusor anda entre 230-240°C, y la cama entre 70-80°C con pegamento o una lámina PEI. Con esos ajustes las capas quedan parejas, la superficie tiene un brillo leve y característico —no tan "plástico" como el PLA, ni tan mate como algunos ABS. La adherencia a la cama es buena, a veces demasiado: despegar las primeras piezas de un vidrio sin pegamento puede doler en el sentido literal, porque el PETG tiende a soldarse a la superficie.
Mi principal queja con este material en general (no solo con ELEGOO) es el stringing: esos hilitos finos entre secciones de la pieza que después hay que quemar con encendedor o cortar con una navaja. En el ELEGOO aparece, de forma moderada, y se controla con retracción y velocidad en detalles pequeños, pero no desaparece del todo: es una propiedad del PETG como material, no de una marca en particular. Quien diga que encontró un PETG sin stringing, o miente, o tiene un perfil de impresión perfecto y muchísimas horas de calibración encima.
Comparado con qué y para qué sirve
La comparación obvia es con el PLA, y la diferencia se nota de inmediato en piezas funcionales: soportes, tapas de cajas de herramientas, partes que van a estar afuera o dentro de un carro en verano. Ahí el PLA simplemente se deforma. El PETG aguanta.
Ahora, si lo comparamos con otros PETG del mercado —un eSUN o un Sunlu cualquiera— no hay una diferencia de fondo en el comportamiento; no es un material donde la marca haga milagros. La diferencia está más bien en qué tan estable es el diámetro del filamento y qué tan parejo viene enrollado el carrete. En eso el ELEGOO cumple: no tuve atascos ni saltos bruscos de flujo en todo el rollo.
Si lo que buscas no es resistencia sino estética —vitrinas transparentes, piezas decorativas con brillo— mejor mira el PLA seda de Amolen, que es otra historia por completo: más suave, más colorido, pero sin la resistencia térmica del PETG. Y para modelos del día a día donde lo importante es no pagar de más, tiene sentido revisar el rollo chico de PLA de Sunlu: es la opción lógica si todavía no necesitas PETG.
Precio y si conviene comprarlo ahora mismo
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A quién le sirve y a quién no
Cómpralo si imprimes piezas funcionales: soportes, cajas, tapas, algo que vaya a vivir en un balcón o en la guantera del carro. Cómpralo si ya te cansaste de que tus piezas en PLA se rompan por una caída tonta. No lo compres si tu impresora es vieja y no calienta la cama por encima de 60°C, o si no tiene cámara cerrada: el PETG con corrientes de aire y sin cama caliente se despega y hace warping en las esquinas. Y tampoco lo compres si esperas una superficie perfectamente brillante y sin un solo hilito: eso no te lo da ningún PETG, incluido este.
Preguntas frecuentes
Para empezar y aprender, mejor PLA: perdona configuraciones mal ajustadas, imprime sin cama caliente y casi no genera stringing. Pasa a PETG cuando ya entiendas bien qué estás imprimiendo y para qué, y necesites resistencia real.
Para un soporte funcional o una carcasa pequeña, sobra. Para un organizador grande o varias piezas seguidas, el kilo se va rápido: calcula entre 25 y 30 g por pieza mediana con 20% de relleno.
Sí, sin eso no vas a tener buena adherencia. El rango de 70-80°C es el cómodo; por debajo, el material no se agarra bien a la primera capa y las esquinas pueden despegarse.
La química y el comportamiento son prácticamente iguales entre fabricantes serios; la diferencia está más en qué tan parejo viene enrollado el carrete y en la protección contra humedad del empaque. En ambos puntos, el ELEGOO cumple.
En resumen: la impresión 3D ya no es solo figuritas en PLA, y este PETG es una herramienta que funciona bien para quien pasó a piezas funcionales. Sin exageraciones, sin sorpresas, y por su precio, vale la pena comprarlo.


