ELEGOO PLA Plus blanco 1.75mm 1kg: ¿vale la pena en vez del PLA normal?
El ELEGOO PLA+ blanco no es ninguna revolución: es una mejora silenciosa. Se imprime tan fácil como el PLA normal, pero las piezas aguantan una caída al piso en vez de hacerse añicos. Vale la pena comprarlo si imprimes cosas que van a trabajar de verdad —soportes, sujeciones, carcasas— y no solo figuritas de repisa. Para uso puramente decorativo, el sobreprecio no se justifica.
Hubo una época en la que tiraba a la basura casi una de cada tres piezas que imprimía. Y no era por un modelo mal hecho ni por parámetros equivocados: se rompían al despegarlas de la cama o con un golpecito contra el borde de la mesa de trabajo. El PLA normal es como vidrio. Bonito, fácil de imprimir, pero vidrio al fin. Ahí es donde entra el PLA+.
La fórmula no es ningún secreto: el mismo ácido láctico de base, pero con aditivos que lo hacen menos quebradizo. ELEGOO no inventó nada nuevo —el primer jugador grande en este terreno fue eSUN, con su PLA+ original— sino que tomó un concepto ya probado y sacó su propia versión, más accesible en precio y sin los dramas de calidad de bobina que a veces se ven en marcas más de nicho.
Cómo se comporta en la cama de impresión
Lo probé con un perfil típico estilo Bambu, sin vueltas raras: boquilla a 200-210°C, cama a 55-60°C, retracción igual que para un PLA estándar. Cero sorpresas. Esta es, de hecho, la razón principal por la que suelo recomendar PLA+ a quienes recién empiezan en vez de materiales "avanzados" como PETG o ABS: no necesitas cámara cerrada ni te tienes que preocupar por la humedad, y la resistencia ya mejora un montón.
El blanco es bastante neutro, ni gris tiza ni con ese tinte azulado que tienen algunas bobinas genéricas baratas. Imprime parejo, sin líneas de capa visibles incluso a 60 mm/s. El enrollado en el carrete es prolijo: ni una sola vez el filamento se enredó o se atascó adentro, y eso, créeme, no es un detalle menor —he tenido carretes de otras marcas donde había que estar pendiente medio proceso de impresión por si el hilo se trababa por dentro.
La diferencia real con el PLA normal no se nota tanto durante la impresión, sino después, cuando tienes la pieza terminada en la mano. Un soporte para cable que imprimí se me cayó al piso de baldosas por accidente y sobrevivió intacto. El mismo soporte hecho con un PLA barato de un rollo viejo se habría partido en dos —lo comprobé más de una vez.
Cómo se compara con la competencia obvia
Si lo pones al lado del eSUN PLA+, la diferencia es mínima: ambos funcionan bien y no me pelearía a muerte por ninguno de los dos. En cambio, comparado con el Bambu Lab PLA Basic (el básico, no el PLA+), el ELEGOO PLA+ es claramente más resistente a la rotura, aunque el Bambu es un poco más estable en precisión dimensional si tienes AMS y necesitas que el color se repita igual entre lote y lote.
Frente a un PLA "económico" genérico, de esos sin marca que se consiguen fácil por internet, ya es otra liga directamente. Ese plástico barato suele variar en diámetro (±0.05-0.08mm en vez de los ±0.02mm que declara ELEGOO), y eso se nota en la extrusión: aparecen tramos con subextrusión y otros con rebabas en la costura.
A quién le conviene y a quién no
Cómpralo si imprimes cosas funcionales: sujeciones, carcasas para electrónica, piezas para bici o auto, juguetes que los niños van a tirar y morder. Ahí el sobreprecio del "plus" se paga solo con la primera caída de la pieza.
No vale la pena si tu impresora vive solo para miniaturas, figuras o decoración de repisa —ahí la fragilidad no juega ningún papel, y ese dinero mejor invertirlo en un filamento de color especial o con efectos (seda, metálico). Tampoco conviene si tienes una impresora vieja y básica sin buen sistema de ventilación: el PLA+ es un poco más exigente con el enfriamiento al imprimir voladizos y puentes que el PLA clásico.
El principal compromiso no es el precio (es casi idéntico al del PLA normal), sino que el PLA+ se comporta un poco peor en paredes muy finas y puentes largos: a veces hay que bajar la velocidad un 5-10% para evitar que se combe. Es un detalle menor, pero mejor saberlo de antemano que descubrirlo a prueba y error.
Cuánto cuesta y si vale la pena pedirlo desde afuera
El carrete cuesta cerca de $12 dólares en un marketplace estadounidense, un precio por el que en tiendas locales de filamento muchas veces solo te ofrecen un genérico sin nombre. Como el costo total varía según el país, el forwarder y el método de envío que elijas, lo más práctico es revisar el precio final ya con envío y aranceles incluidos en la página del producto en dede.sh, donde puedes comparar rutas y quedarte con la más barata para tu caso.
Siendo honestos, para comprar un solo carrete el trámite de un pedido internacional tiene sentido solo si aprovechas para pedir varios rollos juntos o combinas la compra con otros artículos en el mismo paquete: ahí los costos fijos de envío se reparten y el ahorro se vuelve real.
Preguntas frecuentes
Si imprimes algo que tiene que resistir caídas o esfuerzo mecánico, sí, y la diferencia de precio suele ser mínima o directamente inexistente. Para modelos puramente decorativos, la diferencia no es determinante.
En características son casi iguales. eSUN lleva más tiempo en el mercado y tiene fama de ser el referente, pero ELEGOO no se queda atrás en la práctica y suele salir un poco más barato al pedirlo desde afuera.
No, se imprime con el perfil estándar de PLA: 200-210°C de boquilla, cama a 55-60°C. Lo único a tener en cuenta es bajar un poco la velocidad en puentes finos y asegurarte de que el ventilador de la pieza funcione bien.
Para imprimir de vez en cuando cosas funcionales pequeñas —soportes, ganchos, sujeciones— un kilo alcanza para varios meses. Si imprimes todos los días o piezas grandes, conviene pedir varios carretes de una vez.


