MacBook Pro M5 (2025): review y si conviene cambiar el M4
El MacBook Pro M5 no es una revolución, es Apple puliendo en silencio algo que ya le salía bien. Si todavía tenés un M1 o algo con Intel, cambiate sin pensarlo dos veces. Si ya tenés un M3 o un M4 en las manos, probablemente convenga guardar la plata. Eso sí: la pantalla Retina XDR de 14 pulgadas y la autonomía hacen que trabajar con esta máquina sea más agradable que con la gran mayoría de los rivales con Windows en este rango de precio.
Compré la nueva MacBook, la prendí, pasé los datos de la anterior con el Asistente de Migración y me quedé como media hora sentado pensando: ¿y qué cambió exactamente? Esa es, probablemente, la reacción más honesta que se puede tener ante el M5. Nada de "wow", nada de sensación de estar sosteniendo algo del futuro. Simplemente una laptop que hace lo mismo que la anterior, pero un poco más rápido y, de paso, un poco más silenciosa.
Y ahí está la clave de esta generación. Hace ya varios años que Apple no busca sorprenderte: busca no molestarte. El M5, con su CPU de 10 núcleos y GPU de 10 núcleos, es un paso evolutivo, entre un 15 y un 20% más rápido que el M4 en la mayoría de las tareas reales, y cerca de un 30% más rápido que el M3 si comparamos con honestidad y no con esos gráficos de Apple que siempre parecen anunciar que descubrieron la fusión fría.
Para qué sirve esto en la práctica
La puse a trabajar con Final Cut, varios proyectos en Logic Pro con decenas de pistas, y en paralelo mantuve abiertas como treinta pestañas de Chrome, porque sí, es una mala costumbre, lo sé. La laptop aguanta todo eso sin el menor indicio de calentamiento ni de que el ventilador se dispare, aunque en la configuración base este MacBook Pro directamente no tiene ventilador, y eso se siente casi como magia cuando renderizás video en silencio total. Comparada con una Lenovo Yoga 7i con Core Ultra —un rival real en este segmento, que también probé— la MacBook gana justamente por el silencio y porque la batería no se derrite mientras editás. La Lenovo tiene una autonomía decente para el día a día, pero bajo carga cae mucho más rápido.
La pantalla merece un párrafo aparte, y acá no voy a fingir objetividad. La Liquid Retina XDR de 14.2 pulgadas es uno de esos casos raros donde la ficha técnica realmente cambia la experiencia y no solo se ve bien en una tabla comparativa. Contenido HDR, retoque de fotos en Lightroom, o simplemente leer textos largos de noche: la imagen es tan densa y contrastada que después de un par de semanas mirás un monitor IPS común y hacés una mueca. No es una exageración, es una diferencia que se siente de verdad, y es justamente por esto que buena parte de la gente elige la versión Pro en vez de la Air.
La autonomía da, más o menos, para una jornada laboral completa con Slack, correo, navegador y Figma de fondo. No son las 20 horas que promete el marketing, obviamente, pero tampoco es ese escenario de andar buscando un enchufe a las tres de la tarde.
Dónde empieza la decepción
La incomodidad principal es la misma de todas las últimas MacBook: apenas dos puertos Thunderbolt en la configuración base y ni un solo USB-A tradicional. Si todavía tenés periféricos de la era pre-USB-C, prepará un hub, porque es plata extra y un objeto más que se te va a olvidar en casa.
Lo segundo, ya más subjetivo, es que por este precio uno espera más que "un poco más rápido que el año pasado". Si venís de un M3 Pro o incluso de un M4 base, la diferencia en tareas cotidianas —correo, navegador, Excel, Zoom— va a ser tan chica que ni la vas a notar. Este es un upgrade para quienes chocan contra el techo de rendimiento: editores de video, desarrolladores que compilan proyectos grandes, músicos con sesiones pesadas. Para el resto, es simplemente un modelo un año más nuevo.
Comparada con la HP renovada con Core Ultra 7 155H —una alternativa directa para quienes no están atados a macOS— la opción con Windows gana en precio y en flexibilidad de puertos, pero pierde en autonomía bajo carga y en esa misma pantalla. Acá cada quien elige su bando: el ecosistema de Apple o la libertad de elegir el hardware.
Cuánto sale en realidad
Esta MacBook Pro M5 se vende desde US$1716 en su configuración base, pero el número que importa es el precio final puesto en tu país: envío, forwarding y aranceles de importación incluidos en una sola cifra. Podés verlo calculado para tu ubicación en dede.sh, y ahí sí se filtran de una los compradores que realmente necesitan este rendimiento de los que solo quieren una MacBook nueva.
A quién le conviene y a quién no
Cambiate si editás video profesionalmente, programás, o trabajás con gráficos pesados o música, y tu laptop actual ya se te queda corta en esas tareas. Cambiate también si te importa el silencio bajo carga y querés la mejor pantalla del mercado.
No lo compres si ya tenés un M3 o un M4 y no hay una tarea concreta que te esté topando el rendimiento: sería gastar plata solo por el número del chip. Tampoco lo compres si necesitás muchos puertos o conectás seguido periféricos viejos sin adaptadores, porque ahí vas a maldecir esta decisión todos los días.
Preguntas frecuentes
Honestamente, casi nada. Correo, navegador, documentos, Zoom: todo vuela igual de rápido en los dos. La diferencia se hace notar recién en tareas pesadas, como renderizar video, compilar código o procesar archivos RAW grandes. Si tu uso es de oficina, el upgrade desde el M4 no justifica el gasto.
Depende del software. Si trabajás en Final Cut o Logic, la MacBook gana gracias a la optimización para Apple Silicon y al silencio durante el renderizado. Si usás Premiere o DaVinci con proyectos pesados en 4K u 8K y necesitás la máxima velocidad por menos plata, una laptop gamer con una RTX suele superarla en rendimiento puro de GPU, aunque pierde en autonomía y se calienta más.
Para desarrollo web, apps móviles y la mayoría de las tareas de backend, sobra. Si compilás proyectos grandes en C++ o usás Android Studio con emuladores pesados, conviene mirar las configuraciones superiores, con más núcleos y memoria.
Si solo revisás correo y navegás, no, es un gasto de más. Pero si pasás aunque sea un rato con fotos, diseño o video, o simplemente te gusta ver películas en la laptop, esta pantalla vale cada peso: la diferencia con el resto del mercado se nota al instante.


